lunes, 1 de diciembre de 2014

Ruinz of Neurocapiz


¿Qué harías para sobrevivir?

Recién empezaba el día escolar; Nanko y Nasaga caminaban por la escuela sin un rumbo fijo haciendo tiempo para no aburrirse en lo que empezaban las clases.
-¡Tengo sed! – Dijo Nanko mientras miraba insistentemente hacia la cafetería.
-¿Compro algo? – Dijo su amiga dirigiéndose al lugar, sabia que su amiga empezaría a quejare si no le hacia caso.
-¡Agua! – Grito Konan asustando por unos instantes a su amiga - o lo que quieras, pero tengo sed.
Ambas entraron a la cafetería de la escuela y se pusieron frente el mostrador analizando cada bebida que tenían en exhibición, pero un susurro extraño saco a Nasaga de sus pensamientos. Esta dio media vuelta y miro a todo mundo a su alrededor buscando el causante de aquel sonido pero al no ver a nadie lo suficientemente cerca, volvió a su tarea
-Quiero un jugo! - Escucho decir a Konan antes de que terminara de volver la mirada
Se dio la vuelta vuelta para pagar lo que su ruidosa amiga había elegido, no objetaría a algo que a ella también le gustaba, pero cuando recibió el cambio... la voz la volvió a llamarla.
-¿Qué pasa? – Pregunto Konan después de beber jugo- ¿Viste algo?
-No – Contesto Nasaga aun buscando al que la había llamado.
Ambas chicas fueron a las bancas debajo de la lona azul que se encontraba fuera de la cafetería y comenzaron a tener una discusión sin sentido.
-… Pero yo no le dije nada – Konan se quejaba y hacia pucheros.
-Pero siempre lo insultas y le pegas – La regaño la otra.
-No lo insulto, ¡Es solo que el me orilla a hacerlo! –Se desordeno el cabello fastidiada- Es su
culpa.
Siguieron discutiendo hasta que el timbre de la primera clase sonó, amabas se levantaron fastidiadas y al salir de la lona, entonces Konan le dio un empujón a Nasaga, la cual fue a parar a una zona verde, en la sombra de un gran árbol.
-¿Por qué me empujas? – Pregunto Nasaga, paciente con su amiga.
-WAN… no creí que te fueras a caer – Respondió Konan asustada
Konan ayudo a Nasaga a levantarse, Nasaga al levantarse del suelo sintió como algo se clavaba en su mano.
-¡Me lastime con algo! – Grito mientras se revisaba la herida, solo sangro un poco.
Konan se agacho a ver lo que había lastimado a su amiga, parecía una cadena negra y algo mas, al jalar de aquello saco una extraña llave, tenia calaveras y alas color negro, brillaba a pesar de que estaba enterrada bajo la tierra y sus dientes no eran normales.
-¿Una llave? – Pregunto Nasaga al ver el objeto que había levantado Konan
-Es una llave extraña, mira sus dientes y… ¡Tiene una calavera!... ¡WAN¡… ¡¡Hay que probarla en alguna puerta!! – Se emociona la ruidosa chica.
-Puedo escuchar Nanko – Nasaga tapaba sus oídos de los grandes gritos de su amiga- Pero tu misma lo dijiste, es una llave extraña, quizá y no abra nada. Es mas, quien sabe cuanto tiempo lleve enterrada ahí.
Las chicas se miraron un largo rato en silencio, hasta que Nasaga sabia que si se oponía tendría que soportar las quejas constantes de Konan y eso era algo que no aguantaría todo el día, termino cediendo a las suplicas visuales de su amiga, pero al fin y al cabo ella también tenia un poco de deseo de probar la llave. Fueron casi corriendo a un salón de usos múltiples. Entonces Konan le dio la llave a Nasaga para que ella se encargara de meterla en el candado.
Sorprendentemente y ante las miradas incrédulas y asombradas de las chicas, el candado abrió y callo al piso. Pero el salón aun estaba cerrado; volvieron a usar la llave, esta vez en el cerrojo y con el sonido de un “clic” la puerta abrió sin problemas…
Entonces y sin ningún motivo una niebla empezó a salir por debajo de la puerta, las dos chicas se miraron incrédulas por unos segundos… empujaron la puerta lentamente, mostrando una habitación obscura llena de cajas.
Ambas entraron y exploraron con la vista aquella habitación mientras detrás de ellas la puerta del salón que las llevo ahí comenzó a cerrarse lentamente, haciendo un crujido escalofriante.
Al ver la puerta cerrada trataron de abrirla, pero era imposible
-No abre!! - Grito Nanko pateando la puerta
-Debe haber otra salida – Dijo Nasaga para volver a examinar aquel salón
Una gran puerta se escondía entre las sombras, solo colaborando las dos juntas fueron capaces de abrir esa pesada puerta
Esa puerta mostró ante ojos asombrados una gran ciudad destruida escondida entre la niebla
Que comience el juego