¿Qué
harías para sobrevivir?
Recién
empezaba el día escolar; Nanko y Nasaga caminaban por la escuela sin
un rumbo fijo haciendo tiempo para no aburrirse en lo que empezaban
las clases.
-¡Tengo
sed! – Dijo Nanko mientras miraba insistentemente hacia la
cafetería.
-¿Compro
algo? – Dijo su amiga dirigiéndose al lugar, sabia que su amiga
empezaría a quejare si no le hacia caso.
-¡Agua!
– Grito Konan asustando por unos instantes a su amiga - o lo que
quieras, pero tengo sed.
Ambas
entraron a la cafetería de la escuela y se pusieron frente el
mostrador analizando cada bebida que tenían en exhibición, pero un
susurro extraño saco a Nasaga de sus pensamientos. Esta dio media
vuelta y miro a todo mundo a su alrededor buscando el causante de
aquel sonido pero al no ver a nadie lo suficientemente cerca, volvió
a su tarea
-Quiero
un jugo! - Escucho decir a Konan antes de que terminara de volver la
mirada
Se dio
la vuelta vuelta para pagar lo que su ruidosa amiga había elegido,
no objetaría a algo que a ella también le gustaba, pero cuando
recibió el cambio... la voz la volvió a llamarla.
-¿Qué
pasa? – Pregunto Konan después de beber jugo- ¿Viste algo?
-No –
Contesto Nasaga aun buscando al que la había llamado.
Ambas
chicas fueron a las bancas debajo de la lona azul que se encontraba
fuera de la cafetería y comenzaron a tener una discusión sin
sentido.
-… Pero
yo no le dije nada – Konan se quejaba y hacia pucheros.
-Pero
siempre lo insultas y le pegas – La regaño la otra.
-No lo
insulto, ¡Es solo que el me orilla a hacerlo! –Se desordeno el
cabello fastidiada- Es su
culpa.
culpa.
Siguieron
discutiendo hasta que el timbre de la primera clase sonó, amabas se
levantaron fastidiadas y al salir de la lona, entonces Konan le dio
un empujón a Nasaga, la cual fue a parar a una zona verde, en la
sombra de un gran árbol.
-¿Por
qué me empujas? – Pregunto Nasaga, paciente con su amiga.
-WAN…
no creí que te fueras a caer – Respondió Konan asustada
Konan
ayudo a Nasaga a levantarse, Nasaga al levantarse del suelo sintió
como algo se clavaba en su mano.
-¡Me
lastime con algo! – Grito mientras se revisaba la herida, solo
sangro un poco.
Konan
se agacho a ver lo que había lastimado a su amiga, parecía una
cadena negra y algo mas, al jalar de aquello saco una extraña llave,
tenia calaveras y alas color negro, brillaba a pesar de que estaba
enterrada bajo la tierra y sus dientes no eran normales.
-¿Una
llave? – Pregunto Nasaga al ver el objeto que había levantado
Konan
-Es
una llave extraña, mira sus dientes y… ¡Tiene una calavera!...
¡WAN¡… ¡¡Hay que probarla en alguna puerta!! – Se emociona la
ruidosa chica.
-Puedo
escuchar Nanko – Nasaga tapaba sus oídos de los grandes gritos de
su amiga- Pero tu misma lo dijiste, es una llave extraña, quizá y
no abra nada. Es mas, quien sabe cuanto tiempo lleve enterrada ahí.
Las
chicas se miraron un largo rato en silencio, hasta que Nasaga sabia
que si se oponía tendría que soportar las quejas constantes de
Konan y eso era algo que no aguantaría todo el día, termino
cediendo a las suplicas visuales de su amiga, pero al fin y al cabo
ella también tenia un poco de deseo de probar la llave. Fueron casi
corriendo a un salón de usos múltiples. Entonces Konan le dio la
llave a Nasaga para que ella se encargara de meterla en el candado.
Sorprendentemente
y ante las miradas incrédulas y asombradas de las chicas, el candado
abrió y callo al piso. Pero el salón aun estaba cerrado; volvieron
a usar la llave, esta vez en el cerrojo y con el sonido de un “clic”
la puerta abrió sin problemas…
Entonces
y sin ningún motivo una niebla empezó a salir por debajo de la
puerta, las dos chicas se miraron incrédulas por unos segundos…
empujaron la puerta lentamente, mostrando una habitación obscura
llena de cajas.
Ambas
entraron y exploraron con la vista aquella habitación mientras
detrás de ellas la puerta del salón que las llevo ahí comenzó a
cerrarse lentamente, haciendo un crujido escalofriante.
Al ver la puerta cerrada trataron de abrirla, pero era imposible
Al ver la puerta cerrada trataron de abrirla, pero era imposible
-No
abre!! - Grito Nanko pateando la puerta
-Debe
haber otra salida – Dijo Nasaga para volver a examinar aquel salón
Una
gran puerta se escondía entre las sombras, solo colaborando las dos
juntas fueron capaces de abrir esa pesada puerta
Esa
puerta mostró ante ojos asombrados una gran ciudad destruida
escondida entre la niebla
Que
comience el juego…
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